lunes, 25 de enero de 2016

Sah, una vida de bienestar cognitivo
(parte II de III)


...Se encontraba Sah preparando una exposición para su clase de creatividad en la universidad, y sentía tener un bloqueo mental; contaba con la información, no quería presentarla de manera aburrida y típica, pero tampoco sabía cómo hacerlo de otro modo...

Además de la angustia que sentía, siendo consciente de su baja tolerancia a la frustración, Sah terminaba por concluir que el ser creativo está destinado para músicos y pintores, así como pareciera que ser buen filósofo solo fuera cuestión destinada y agotada en los griegos de la antigüedad.

Solía pensar Sah que a sus 23 años de edad el asunto de la creatividad estaba cerrado. A su edad, decía, ya no podría obtener mayor creatividad, e inteligencia en general.

-Sah, qué te ocurre? Le preguntó su madre.

-Hablaré de creatividad sin la menor muestra de ello en mi exposición. Al no ser artista no cuento con esa capacidad desarrollada.

-Toma este trozo de plastilina. Le dijo su madre, agregando: amásalo. Qué notas?

-Es maleable.

-Así, exactamente, es tu cerebro. Replicó la madre.

Tenía razón. La madre lo sabía desde tiempo del cole de Sah. Lo que no llegó a saber era que la capacidad para hacer actividades novedosas y generar preguntas asombrosas por parte de Sah, y que ponía en apuros a profes y padres en aquel momento,  podía perderse. De hecho, casi siempre se pierde entre más nos adentramos en la vida adulta.

Con un breve ejemplo le explicó la madre a Sah el concepto de flexibilidad cognitiva, relacionado directamente con la creatividad. Colocó la madre un gran número entre ella y Sah. Si lo miraba la madre se veía con claridad el número 6; del lado de Sah era nítidamente el 9.

-Sah, lo que te corresponde es entrenar tu capacidad creativa. Todas las personas, incluso tus chochos padres, podemos estimular, fortalecer y potencializar esta capacidad. El cerebro es como una plastilina que se moldea, de la misma manera que un músculo se desarrolla y fortalece siempre y cuando sea ejercitado.

Para esto, la madre le compartió algunos ejercicios sencillos: encontrar usos diferentes a una moneda, encontrar 5 aspectos que identifique a Charles Chaplin con un bolero, inventar palabras, encontrar similitudes entre dos objetos que no tengan aparentemente ninguna relación: como una naranja y una pirámide de cristal y que encontrara.

Sah, en poco tiempo adquirió la capacidad de ver un mismo objeto o suceso con puntos de vista diferentes. Su cerebro se modificó gracias a que reconoció  y ejercitó la neuroplasticidad de su cerebro plastilina.

-Siento que he recuperado mi capacidad de asombro para formular preguntas poco lógicas pero con mucho sentido. La infancia ha vuelto a mí, ya me sentía demasiado adulta y racional, pero quiero continuar explorando y conociendo el mundo con alegría.

La exposición de Sah no solo fue creativa, fue innovadora. Su gran aprendizaje fue, como le había pasado en el cole, que la creatividad no viene por sí sola, hay que llamarla, invitarla y atenderla. Que nos llegue ejercitándola.

Recordaba con nitidez nombres y rostros de sus campeñeritos de escuela, y con una capacidad asombrosa le imprimía novedad y alegría a su vida. Sah se había convertido en una persona flexible cognitiva y emocionalmente. El legado de sus padres consistió en la gran reserva cognitiva que, desde su tiempo en el cole, se le motivó a fortalecer.

Recordaba Sah, con la nitidez que se obtendría solo con volver a vivir de nuevo el momento, que sus padres le solían explicar la idea de reserva cognitiva con dos comparaciones:

-Piensa Sah que tu cerebrito es una alcancía, decía su madre. Si le aportas pocas monedas durante tu vida, y cuando las vayas a necesitar, te serán insuficientes para conseguir lo que necesites en ese momento de tu vida. Si le aportas constantemente contarás con mayores recursos para la posteridad.

-Mira mi caso, reforzaba el padre. Desde joven estoy aportando dinero a un fondo de pensiones, para cuando llegue a determinada edad y no quiera o no pueda continuar trabajando, cuente con unos recursos que me permitan responder ante las necesidades de la vida. El fondo es el cerebro y los aportes la estimulación y fortalecimiento que hagas de tus capacidades cognitivas, desde ahora que estas en el cole y hasta que llegues a la adultez mayor.

Ahora, en la adultez mayor...