lunes, 9 de noviembre de 2015


Lenguaje corporal y liderazgo


Resultado de imagen para lenguaje corporal y liderazgo ¿Cómo lograr ser una persona influyente, respetada, admirada, tomada en serio y seguida por tu equipo de trabajo, empresa y sector laboral?

No es nada complicado.

Esta demostrado que la comunicación humana se constituye de un 80% por el lenguaje corporal, el 20% restante por lenguaje verbal, entonación y gestos paralingüísticos en general. A pesar que todavía prestamos más atención a lo verbal, si no exclusiva atención, es nuestro lenguaje corporal el que legitima el lenguaje verbal. ¡Un microgesto dice más que mil palabras!

La persona líder, por el solo hecho de ser un referente en su grupo de desempeño, necesita tener un manejo consciente y estratégico de su lenguaje corporal. Un líder político, económico, social o cultural necesita ser un estratega con su lenguaje corporal, para expresar lo que todo líder tiene que expresar permanentemente.

Lo que expresan los líderes:

1      Coherencia: ser conscientes de nuestro lenguaje corporal exige unidad entre lo verbal, lo corporal y las emociones. Cuando estos tres aspectos se encuentran en una misma ruta comunicativa, es porque simplemente estamos siendo coherentes. Contrario es cuando, por ejemplo, nos sentimos angustiados, decimos que “no pasa nada”, que nos encontramos bien, y además de todo sostenemos una sonrisa contrayendo los músculos cercanos a la boca, pero no todos los músculos de la cara que realmente se ven comprometidos en una sonrisa verdadera. En este caso no hay coherencia, lo que decimos está siendo desvirtuado por el microgesto de la sonrisa, por mucho que insistamos en segur diciendo que “nos encontramos fabulosos”.

2      Serenidad y naturalidad: no hay forma más delatora de nuestras inseguridades que andar buscando que siempre nos vean seguros. Si somos seguros, eso por sí solo se vende, y viceversa. Los líderes, y sobre todo los líderes políticos de talla mundial, entrenan con tal disciplina su lenguaje corporal que todavía los percibimos honestos y amables. ¿Has notado que todos sonríen, saludan cogiendo el antebrazo de la otra persona, además de mostrar siempre las palmas de las manos?

Estos líderes saben vender serenidad y naturalidad desde el saludo mismo. Recordemos que ni el saludo de sumisión (palma hacia arriba), ni el impositivo (palma hacia abajo) son apropiados para pasar por impecables ante los ojos del mundo, por lo menos no cuando se es un líder. El saludo de equilibrio es el que todo líder debe comenzar a incorporar, aunque sea por estrategia, como pasa en la mayoría de los casos.

Igual pasa con la sonrisa. La sonrisa más sincera es la que se hace con los ojos. Insisto en la naturalidad de este microgesto de la sonrisa, tan determinante en liberar emociones positivas y empáticas en nuestros interlocutores.

Cuando el líder está ante un público tiene que mostrar que no representa riesgo alguno para los presentes, pero al mismo tiempo hacer ver que él sabe que ellos no representan un riesgo para sí mismo. Es por ello que se desabrocha los botones de su saco, sale detrás del escritorio y se acerca a su público e inclina levemente su cabeza dejando en evidencia la yugular. No olvidemos que un líder es garantía para que todo cerebro humano cumpla su función principal: sobrevivir. El líder necesita decir con su cuerpo que él es confiable, que no representa riesgo alguno. 

3      Entusiasmo y acción: Un líder es vendedor de su propia imagen, de sus ideas, de sus estrategias, etc., y no hay vendedor que pueda tener éxito si no vive conectado al tomacorriente de la energía. El líder no se descarga emocionalmente, es enérgico. Para esto son fundamentales los gestos ilustrativos, esos gestos que son más enérgicos y contundentes que las palabras mismas. Y por supuesto la sonrisa con los ojos, el saludo en equilibrio, el torso recto como un pavo y no rígido como un palo de escoba.

Todo líder es una persona de acción. Sabe poner en marcha sus ideas y va 3 pasos delante de todos sus liderados. Es recomendable que los microgestos con las manos no sobrepasen la altura de los hombros, que sean cortos y “secos”, es decir, definitorios. Has la siguiente prueba: párate ante tu equipo de trabajo, crúzate y diles en voz alta (no grito, si no  voz de ir a la batalla) que este mes SÍ superarán las metas de venta del mes anterior. Sé que ya te imaginas la reacción. Ahora intenta lo mismo pero liberando tus brazos e inclinando tu cuerpo hacia adelante. ¿Qué obtuviste?

4      Transparencia: ¿Has visto cuando en los tribunales colocan a jurar a los testigos? ¿Has notado lo que hacen los niños cuando se les pregunta por el objeto perdido?

El microgesto de honestidad y claridad por excelencia es el de las palmas de las manos visibles. Todo líder necesita siempre, por lo menos, hacerse pasar por honesto, sobre todo si es un líder político y económico del sector público. Deje ver sus palmas para que los demás se den cuenta que “no te traes nada entre manos”. Pero cuidado, es un gesto con mucho poder delator si no lo entrenas correctamente, e imagínate más aun sin haberlo entrenado nunca. Podrás consultar imágenes de líderes políticos de talla mundial y fijarte cuando bajan del avión y son fotografiados por todos los medios. Algunos parecen, literalmente, que en lugar de estar mostrando sus palmas para saludar, pareciera que estuvieran deteniendo un tren a punto de arrollarlos. Estos últimos, con plena certeza, mienten sobre la satisfacción  que les representa el saludar a los presentes.

5      Seguridad: ya hemos recomendado tener un torso recto como un pavo y no rígido como una escoba, a lo que se suma que, sin una mirada de negocios definida el líder no legitimará su discurso verbal. Ante nuestro equipo de trabajo mantengamos siempre la mirada de negocios (triángulo entre ambas cejas y la nariz). No bajemos la mirada, esa sería la social, y entre más la bajemos pasamos a la íntima-seductora.

No juegue al “primer corchado”, tenga mirada de negocios espaciada. Acompañe esta mirada con un efectivo manejo de la zona social y personal de tu público. Si solicitas participación de alguno de ellos, sal de su zona personal, así la tranquilidad y la confianza que da el no sentirse presionado aumenta las probabilidades de decir algo más “inteligente”.

No realices cruces parciales de pies cuando te encuentres ante tu público, ni estando sentado ni de pie; y recuerda abrir tu saco o abrigo, no tienes que andar colocándote escudos para protegerte de una agresión, simplemente porque no la hay (por lo menos vende el mensaje que tú sientes que no la hay).

La situación podrá ser tensa y hostil, pero no por ello tú vas a demostrar que te estresas y menos que te atemorizas. Para ello, evita cualquier contacto de tus manos con la boca, con los oídos; no te rasques los ojos, ni el cuero cabelludo, tampoco te toques el cuello, pues si lo llegas a hacer ante tu público, y sobre todo en una situación que a merita tranquilidad y toma de decisiones determinantes, es como si te hubieses fijado un letrero en el pecho donde dijera: “esto que pasa, que dicen, es un dolor de cabeza”.

Tampoco lleves el lapicero a la boca ni tus lentes, y deja de lado el celular. Aunque esto parezca descabellado, por lo menos en estos tiempos de protocolo exasperante, no sobra decir que no vayas a fumar ante tu público, y de llegar a hacerlo jamás lances el humo hacia abajo.

¡Líder!, eres la cabeza visible de todo un público que te sigue, por ello no te desconectes del toma de energía, mantente recargado, entusiasta y evita al máximo colocarte en modo vibrador. No te muevas en exceso como si estuvieras vibrando. Es normal que se presenten situaciones tensas, pero justamente para eso te estas entrenando, para que tu lenguaje corporal no ponga en evidencia tus emociones, por lo menos no las negativas.

6      Autoridad: impensable un líder sin autoridad. Impensable un líder sin todo un arsenal corporal para ser creíble, respetado, seguido y apoyado en todo momento. La reunión de todos los microgestos señalados hasta este punto: gestos ilustrativos, sonrisa con los ojos, palmas de las manos visibles, torso erguido como pavo,  mirada de negocios, saludo de equilibrio… nos dan un líder coherente, decidido y creíble. Uno como tú.
   
Estas a punto de convertirte en todo un estratega del lenguaje corporal. 


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