miércoles, 14 de octubre de 2015

Regulación emocional: un reto para valientes



 Resultado de imagen para inteligencia emocional cerebro


Blanca Mery Sánchez Gómez



Cada vez que hemos reforzado las creencias irracionales, estas nos han llevado a  actuar de manera inapropiada para nuestra salud mental, han reducido significativamente el grado de felicidad percibida y han irradiado el pesimismo y la desesperanza a diferentes áreas de la vida.

Si deseamos alcanzar un nivel adecuado de regulación emocional, es necesario que nos convirtamos en expertos detectives: capaces de identificar las pistas fisiológicas y cognitivas que nos da nuestro cuerpo, las cuales, en definitiva, son piezas claves que nos permiten armar el rompecabezas de nuestras experiencias emocionales.

Como detectives de nuestras emociones, no nos podrá faltar en ninguna situación las siguientes estrategias, ellas nos permitirán controlar la escena:

¿Cómo actuar ante una fuerte descarga emocional?

1.     Cero dramas: la tendencia del ser humano a dramatizar las situaciones y convertir una gota de agua en una gran tormenta es el detonante de las crisis emocionales. Lograr la objetividad ante cada situación, identificando todos los posibles escenarios y siendo conscientes de las consecuencias más “terribles” y de las menos complicadas, son las llaves que nos abrirán todas las puertas para ingresar al reino del control emocional.

2.     Tómate un respiro: lograr enfocarnos en la respiración equivale a tomarnos un gran ansiolítico, pues un cerebro oxigenado toma mejores decisiones.

3.     Reestructura el pensamiento: formúlate las siguientes preguntas: ¿qué está pasando? Y procede a describir la situación. ¿qué pienso de la situación? ¿qué puedo extraer como aprendizaje? ¿qué alternativas de comportamiento y pensamiento tengo para afrontar esta situación? Y si alguien muy cercano experimentara lo mismo ¿qué le recomendaría?

4.     Esto también pasará: enfócate en vivir un día a la vez. Los momentos maravillosos, así como los más difíciles, no duran para siempre. Y recuerda que a veces se gana y a veces se aprende.

Saber identificar nuestro estilo de pensamiento y direccionarlo hacia la racionalidad, nos permite  estados durables de felicidad, así como contribuir a que otros los tengan. Regulemos nuestras emociones, adquiramos inteligencia emocional y... caso resuelto: eres la primera persona quien puede contribuir con tu bienestar.